Homenaje a Monseñor Óscar Arnulfo Romero en un nuevo aniversario de su partida un 24 de marzo de 1980.
(Óscar Arnulfo Romero y Galdames; Ciudad
Barrios, 1915 - San Salvador, 1980) Arzobispo salvadoreño. Formado en
Roma, inició su carrera eclesiástica como párroco de gran actividad
pastoral, aunque opuesto a las nuevas disposiciones del Concilio
Vaticano II. En 1970 fue nombrado obispo auxiliar de El Salvador, y en
1974 obispo de Santiago de María.
En esta sede comenzó a aproximarse a la difícil
situación política de su país, donde desde hacía décadas gobernaba el
Ejército. Se implicó de lleno en la cuestión una vez nombrado arzobispo
de El Salvador en 1977. Sus reiteradas denuncias de la violencia militar
y revolucionaria, que llegaba hasta el asesinato de sacerdotes, le
dieron un importante prestigio internacional. Ello no impidió que, al
día siguiente de pronunciar una homilía en que pedía a los soldados no
matar, fuese asesinado a tiros en el altar de su catedral.

Óscar Arnulfo Romero
Era hijo de Santos Romero y Guadalupe Galdámez,
ambos mestizos; su padre fue de profesión telegrafista. Estudió primero
con claretianos, y luego ingresó muy joven en el Seminario Menor de San
Miguel, capital del departamento homónimo. De allí pasó en 1937 al
Colegio Pío Latino Americano de Roma, donde se formó con jesuitas. En
Roma, aunque no llegó a licenciarse en Teología, se ordenó sacerdote
(1942).
El año siguiente, una vez vuelto a El
Salvador, fue nombrado párroco del pequeño lugar de Anamorós
(departamento de La Unión), y luego párroco de la iglesia de Santo
Domingo y encargado de la iglesia de San Francisco (diócesis de San
Miguel). Trabajador y tradicionalista, solía dedicarse a atender a
pobres y niños huérfanos. En 1967 fue nombrado Secretario de la
Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES), estableciendo su despacho
en el Seminario de San José de la Montaña que, dirigido por jesuitas,
era sede de la CEDES. Tres años después el papa Pablo VI lo ordenó
obispo auxiliar de El Salvador.
Crítico por entonces
de las nuevas vías abiertas por el Concilio Vaticano II (1962-1965), no
tuvo buenas relaciones con el arzobispo Chávez y González, ni tampoco
con un segundo obispo auxiliar, Arturo Rivera y Damas. Movido por
aquella postura, cambió la línea del semanario Orientación (que desde
entonces disminuyó notablemente su difusión). También atacó, sin
demasiado efecto, al Externado de San José y a la Universidad
Centroamericana (UCA), instituciones educativas dirigidas por jesuitas
y, finalmente, a los propios jesuitas, contribuyendo a apartarlos en
1972 de la formación de seminaristas (sustituidos por sacerdotes
diocesanos y nombrado él mismo Rector, el Seminario debió cerrar medio
año después).
A pesar de esta serie de fracasos,
gozaba del apoyo del Nuncio Apostólico de Roma, y fue nombrado obispo de
Santiago de María en 1974. De gran dedicación pastoral, promovió
asociaciones y movimientos espirituales, predicaba todos los domingos en
la catedral, y visitaba a los campesinos más pobres. Bien visto por
ello entre los sacerdotes de su diócesis, se le reprochó cierta falta de
organización y de individualismo. En 1975, el asesinato de varios
campesinos (que regresaban de un acto religioso) por la Guardia Nacional
le hizo atender por primera vez a la grave situación política del país.
Así, cuando el 8 de febrero de 1977 fue designado
arzobispo de El Salvador, las sucesivas expulsiones y muertes de
sacerdotes y laicos (especialmente la del sacerdote Rutilio Grande) lo
convencieron de la inicuidad del gobierno militar del coronel Arturo
Armando Molina. Monseñor Romero pidió al Presidente una investigación,
excomulgó a los culpables, celebró una misa única el 20 de marzo
(asistieron cien mil personas) y decidió no acudir a ninguna reunión con
el Gobierno hasta que no se aclarase el asesinato (así lo hizo en la
toma de posesión del presidente Carlos Humberto Romero del 2 de julio).
Asimismo, promovió la creación de un "Comité Permanente para velar por
la situación de los derechos humanos".
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Bienvenido! Tus comentarios y reacciones son bien recibidos