martes, 6 de septiembre de 2011

Carta de Adolfo Pérez Esquivel a Sebastian Piñera

 Buenos Aires, 2 de septiembre de 2011



Sr. Presidente de la República de Chile
Don Sebastián Piñera

Recibe el fraterno saludo de Paz y Bien.
Espero que la Paz  vuelva al pueblo chileno, hoy lamentablemente bajo la violencia represiva.
Al enviarle esta carta lo hago con mucha preocupación y dolor y con el ánimo de llamar a la reflexión y pedirle que cese la violencia contra los estudiantes y el pueblo chileno. No es el camino para solucionar los problemas.

Los estudiantes no son delincuentes, sólo reclaman educación libre y gratuita.
La UNESCO proclama el derecho de “EDUCACIÓN PARA TODOS” que su gobierno tiene la obligación de asegurar al pueblo chileno. Lamentamos que recurra a la violencia, provocando la muerte del joven Manuel Gutiérrez Reinoso de 16 años, asesinado por los carabineros en la comuna de Macul, violando los derechos humanos para imponer una educación excluyente, donde se privilegia el capital financiero sobre la vida del pueblo.

Estimado Sebastián, cuando en Quito estuvo apoyando al presidente Rafael Correa frente al intento de golpe de Estado, conversamos sobre su constante preocupación en defensa de la democracia y su decidida intervención en  rescatar y salvar a los mineros atrapados en la mina. Tuvo gestos de solidaridad, grandeza y humanidad.
¿Qué ha pasado desde entonces hasta ahora, que recurre a la represión y muerte contra los estudiantes y trabajadores?
¿No son para ti iguales y con los mismos derechos?
No olvide que la mejor inversión de un país es la educación que genera conocimiento, pero fundamentalmente conciencia crítica, valores y el profundo sentido y práctica de la libertad. La enseñanza pública, libre y gratuita es necesaria y un derecho irrenunciable de todo pueblo, derecho que no puede negar y menoscabar.

Sebastián, el futuro se construye con el coraje de hacer el presente y es la obligación de todo gobernante estar al servicio de su pueblo y no penalizar y reprimir las protestas sociales. Es necesario abrir las instancias de diálogo y poder encontrar una solución justa. Escuche la voz de su pueblo.

Le reitero mi fraterno saludo de Paz y Bien que hago extensivo al querido pueblo chileno.

Adolfo Pérez Esquivel


(Premio Nobel de la Paz, año 1980)