Buenos Aires, 2 de septiembre de 2011
Sr. Presidente de la República de Chile
Don Sebastián Piñera
Recibe el fraterno saludo de Paz y Bien.
Espero que la Paz vuelva al pueblo chileno, hoy lamentablemente bajo la violencia represiva.
Al enviarle esta carta lo hago con mucha preocupación y dolor y con el ánimo de llamar a la reflexión y pedirle que cese la violencia contra los estudiantes y el pueblo chileno. No es el camino para solucionar los problemas.
Los estudiantes no son delincuentes, sólo reclaman educación libre y gratuita.
Estimado Sebastián, cuando en Quito estuvo apoyando al presidente Rafael Correa frente al intento de golpe de Estado, conversamos sobre su constante preocupación en defensa de la democracia y su decidida intervención en rescatar y salvar a los mineros atrapados en la mina. Tuvo gestos de solidaridad, grandeza y humanidad.
¿Qué ha pasado desde entonces hasta ahora, que recurre a la represión y muerte contra los estudiantes y trabajadores?
¿No son para ti iguales y con los mismos derechos?
No olvide que la mejor inversión de un país es la educación que genera conocimiento, pero fundamentalmente conciencia crítica, valores y el profundo sentido y práctica de la libertad. La enseñanza pública, libre y gratuita es necesaria y un derecho irrenunciable de todo pueblo, derecho que no puede negar y menoscabar.
Sebastián, el futuro se construye con el coraje de hacer el presente y es la obligación de todo gobernante estar al servicio de su pueblo y no penalizar y reprimir las protestas sociales. Es necesario abrir las instancias de diálogo y poder encontrar una solución justa. Escuche la voz de su pueblo.
Le reitero mi fraterno saludo de Paz y Bien que hago extensivo al querido pueblo chileno.
(Premio Nobel de la Paz, año 1980)

